El baño y el agua de las aves de compañía
Las aves necesitan bañarse, y no siempre en un cuenco. Cada cuánto, con qué agua, cómo secarlas sin corrientes y cómo mantener el bebedero limpio.
Para un ave, bañarse no es un capricho: limpia el plumaje, ayuda en la muda y es una de las cosas que más disfruta. La clave es hacerlo sin frío ni corrientes, y con un bebedero que no se convierta en un cultivo de bacterias.
Baño y agua: lo básico
Por qué se bañan las aves
El baño forma parte del cuidado del plumaje: quita polvo y caspa, ayuda a mantener las plumas alineadas y la piel en condiciones, y facilita la muda. En muchas especies es además una actividad social: las aves que viven en grupo se bañan a la vez. Un periquito que se baña hace, en pocos minutos, un ejercicio de salud y de bienestar.
Dos maneras de bañarse
- En un cuenco. Es lo que prefieren muchos periquitos y ninfas: una bandeja poco profunda (2-4 cm de agua), ancha y con base antideslizante, dentro de la jaula.
- Con pulverizador. Otras aves rechazan el cuenco y en cambio disfrutan de una lluvia fina. Se pulveriza desde arriba, como la lluvia, nunca hacia la cara y sin empaparla.
Cada cuánto, con qué agua y cuándo
- Frecuencia: dos o tres veces por semana en verano y una en invierno. Algunas quieren a diario y otras apenas se bañan: el ave decide, tú ofreces.
- Agua templada, nunca fría ni caliente, y limpia. El agua de grifo reposada unas horas es una buena opción.
- Por la mañana, para que le dé tiempo a secarse antes de la noche. Nunca dejar un ave mojada al ir a dormir.
- Sin corrientes ni ventanas abiertas, y lejos del radiador. El secado se hace a la temperatura de la casa.
- Nunca jabón, champú ni aire caliente. Solo agua.
- El baño no se queda en la jaula todo el día: el agua se ensucia con heces y plumas. Se pone, se usa y se retira.
El agua de beber no es la del baño
El bebedero debe ser aparte del baño, más estrecho y siempre limpio. Un ave que come fruta o que remoja el pienso en el agua deja el bebedero turbio en un rato: entonces toca vaciarlo, lavarlo con estropajo y agua caliente y volver a llenarlo.
- Cambiar el agua a diario, dos veces al día si hace calor o si la ensucia.
- Colocarlo en la parte baja de la jaula, nunca justo debajo de una percha.
- Limpiarlo con agua caliente y cepillo: los restos de comida fermentan y son un foco de bacterias.
Señales que hay que mirar
Después del baño, observa si se queda mojada y fría mucho rato, se esponja y se queda quieta en el suelo de la jaula, respira con la cola marcando el ritmo o estornuda. En aves esos signos son motivo de consulta veterinaria: son pequeñas y esconden la enfermedad hasta que está avanzada. Y si notas que se rasca del todo, con picor insistente o zonas sin plumas, también hay consulta.
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La higiene es una parte del cuidado del ave:
Preguntas frecuentes
¿Y si no quiere bañarse?
Algunas aves odian el cuenco y adoran el pulverizador, y otras al contrario. Prueba las dos vías con calma y quédate con la que acepte.
¿Puedo usar secador?
No. El aire caliente estropea el plumaje y asusta al ave. Con la temperatura de casa, sin corrientes, se seca sola en un rato.
¿El mismo recipiente para beber y para el baño?
Mejor no: en el baño entran las patas y las heces. El bebedero debe ser aparte, más estrecho y siempre limpio.
¿El agua del grifo vale?
En la mayoría de las zonas, sí. Si el agua es muy dura o tiene mucho cloro, dejar reposar el agua unas horas mejora el resultado.