Dolor en el perro: las señales que no se ven
Los perros no se quejan: se mueven menos, comen distinto y cambian de carácter. Diez señales que se confunden con hacerse mayor y lo que nunca hay que darle.
El perro heredó del lobo la costumbre de disimular el dolor: mostrar debilidad en una manada es peligroso. Por eso el dolor más frecuente, el de las articulaciones, se descubre tarde, cuando llevaba meses ahí.
Cuándo sospechar dolor
El dolor crónico no cojea
Cuando pensamos en dolor imaginamos una pata en el aire. Pero el dolor que más aparece en consulta es el de las articulaciones, y ese no cojea: se nota en cómo se mueve, cuánto se mueve y con qué ganas se mueve. Se estima que una de cada cinco mascotas adultas muestra síntomas de artrosis, y que en los mayores de ocho años la proporción sube muchísimo más.
Diez señales que conviene anotar
- Le cuesta levantarse por la mañana o después de una siesta larga, y a los diez minutos se le pasa.
- Ya no sube al sofá ni al coche, o espera a que lo subas.
- Baja las escaleras más despacio de lo que las sube.
- Se sienta de golpe, con las patas hacia delante, en lugar de hacerlo con control.
- Se lame siempre la misma zona, aunque no haya herida.
- Cambia de postura muchas veces para dormir y se levanta de noche.
- Se queda atrás en el paseo o acorta el recorrido por sí solo.
- Se esconde, busca sitios apartados o gruñe si lo tocan donde antes no.
- Come más despacio, deja comida o mastica de un solo lado (dolor dental).
- Jadea en reposo, con el lomo arqueado y el abdomen tenso.
Cómo medirlo en casa (y llevarlo hecho)
El veterinario no ve al perro en su día a día, así que tu observación vale oro. Estos tres registros ayudan muchísimo:
- Un vídeo de un paseo normal y otro al levantarse después del descanso: es donde mejor se ven los apoyos.
- Diario de tres días con cuatro datos: cuánto come, cuánto duerme, cuánto pasea y cuántas veces sube al sofá.
- Peso y condición corporal: cada kilo de más multiplica la carga que soportan las articulaciones.
Lo que no se le puede dar nunca
Los analgésicos de humanos son tóxicos para los perros. El ibuprofeno y el paracetamol pueden provocar úlceras y daño renal o hepático incluso en dosis pequeñas, y no hay una cantidad que sea segura. Tampoco valen los antiinflamatorios de una mascota anterior ni «media pastilla» de un amigo.
El tratamiento del dolor es cosa del veterinario, que además combinará varias vías: antiinflamatorio, control de peso, fisioterapia y suelo antideslizante. El dolor sin tratar se cronifica y duele más cada semana que pasa.
Cuándo es urgencia
Gemidos o llanto sin causa aparente, abdomen hinchado y duro, no querer levantarse, temblores, lomo encorvado sin moverse, o un golpe o caída fuerte. En esos casos, urgencias veterinarias el mismo día.
Sigue con estas guías
El dolor se detecta mejor con estas guías a mano:
Preguntas frecuentes
¿Puedo darle ibuprofeno mientras llego a la consulta?
No. Es tóxico para el perro y una sola toma puede provocar úlceras o daño renal. Llama antes al veterinario y te dirá qué hacer.
¿Y los suplementos de cartílago?
Pueden ayudar como apoyo, pero no sustituyen al tratamiento del dolor. Consúltalos en la consulta para que no interfieran.
¿Es normal que un perro mayor camine raro?
Un perro mayor que camina raro no está simplemente mayor: normalmente tiene dolor. Tiene tratamiento, y cuanto antes empiece, mejor funciona.