Cómo jugar con tu perro: juegos que educan y cansan
Veinte minutos de juego bien dirigido cansan más que una hora de paseo. Los juegos que van por instinto, tres reglas para que no se descontrole y qué hacer si no suelta.
El juego es la mejor herramienta de educación que tienes y la forma más rápida de gastar energía: diez minutos de olfato cansan más que una hora de corretear. Estas son las reglas, los juegos por tipo de perro y las señales de que hay que parar.
Cuánto juego necesita un perro al día
Jugar es adiestrar
Todo lo que quieres enseñarle se aprende jugando: venir, sentarse, esperar, soltar. El juego es un premio tan potente como la comida y, a diferencia de un premio, no engorda. La clave está en que el juego lo diriges tú: tú decides cuándo empieza, con qué juguete y cuándo termina.
Tres reglas que evitan el caos
- Las manos no son juguetes. Si persigue manos y pantalones, de cachorro tiene gracia y con 30 kg es un problema. El juguete en la mano, la mano quieta.
- Al final del juego hay una orden sencilla (un «siéntate» o un «junto»), una pausa y el final. Así aprende que el juego lo controlas tú y no se queda encendido.
- Termina mientras todavía quiere más. Mejor acabar cinco minutos antes de que se le pase la emoción que agotarlo hasta que no pueda.
Un juego para cada instinto
- Cobradores (labrador, golden, cocker): lanzar y recoger, y bandeja o freesbe. Para enseñarle a soltar, dos pelotas iguales: lanzas la segunda mientras vuelve con la primera.
- Pastores (border collie, pastor alemán): circuitos, ordenar por nombre («busca el azul»), freesbe. Necesitan normas además de ejercicio: correr sin más no los calma.
- Perros de olfato (beagle, sabuesos, mestizos): esconder premios o un Kong por la casa. Es el juego que más los agota.
- Terriers (jack russell, yorkshire): buscar dentro de cajas, juguetes con premio dentro, tira y afloja. Ingenio, no velocidad.
- Razas grandes y de hocico corto (mastín, bulldog): sesiones cortas, suelo antideslizante y nada de saltos: las articulaciones y la respiración marcan el ritmo.
Señales de que hay que bajar el ritmo
- No suelta el juguete, se le queda la mirada fija y se lanza sin mirar.
- Jadea con la boca muy abierta, las orejas hacia atrás o se lanza a la mano.
- Se queda encima del juguete mordiéndolo, sin mirarte (sobreestimulación).
En ese punto, pausa: pide un «suelta», guarda el juguete y déjale beber agua. Si sigue igual, fin del juego por hoy y más calma mañana.
Juguetes: dos normas de seguridad
Que no se pueda tragar (ni deshacer en trozos pequeños que se trague) y que no se rompa en aristas. Los de cuerda, siempre vigilados; las pelotas, mayores que su boca; los huesos de goma, del tamaño correcto y sin bordes que corten. Y cada dos o tres semanas rota los juguetes: los que desaparecen unos días vuelven a ser novedad.
Si juega con otros perros, lo importante es que haya turnos: uno se agacha, se retira, se deja ganar. Cuando uno persigue sin tregua, inmoviliza al otro o el otro se esconde, hay que separar.
Sigue con estas guías
El juego va de la mano del adiestramiento:
Preguntas frecuentes
¿Es malo jugar al tira y afloja?
No, si está bajo control y el perro suelta cuando se lo pides. Es un buen juego para descargar tensión, con una regla clara: la mano nunca es el juguete.
¿Cuánto tiempo de juego al día?
Un adulto necesita 20-30 minutos de juego activo repartidos en el día. Un cachorro, tres o cuatro sesiones de 5-10 minutos.
¿Y si no le interesa ningún juguete?
Empieza por el olfato: esconde premios y deja que busque. Engancha incluso a los perros que ignoran las pelotas.
¿Puedo usar un puntero láser?
Mejor no, o nunca como único juego: persigue algo que no puede atrapar y eso genera frustración. Si lo usas, termina siempre con un juguete real que sí pueda atrapar.